martes, 11 de enero de 2011

...se divisan tiempos raros para el corazón

Del Bosque les dijo a los jugadores antes de la final del Mundial que eran unos románticos del fútbol. Para mi, Xavi reprensenta el romanticismo del fútbol, como lo hacían Zidane o Laudrup en su época; ese gusto exquisito a la hora de elegir la mejor opción, ese equilibrio perfecto para mover a todo un equipo, a todo un país...
Iniesta es la ilusión, la ilusión de romper el gafe de cuartos, de superar obstáculos, de luchar contra las lesiones, la tristeza y las decepciones. Iniesta es el grito final, el éxtasis del minuto 116 del partido más importante de nuestra vida. Iniesta es la luz.
Y Messi...pues Messi es la magia, la efectividad, la velocidad, la sorpresa. No hay nadie que no conozca todo lo que es Messi.Quizá este sea el problema de los románticos, que, al final, el más rápido, el más efectivo es el que se lleva a la chica en las películas. 
Ya no existen los paseos por los parques en otoño, ni los besos tímidos en los portales, ni los ramos de flores, ni las cartas de amor...porque desde que existen los magos, los que son capaces de hacer posible lo imposible, a nadie le importan los románticos.