viernes, 27 de diciembre de 2013

bendito boxing day

Ayer se celebró el boxing day y yo, que no soy muy de escribir sobre fútbol, he decidido hacerlo porque twitter se me queda escaso en caracteres.

 Dicen que en esta jornada especial en la premier siempre hay un chico que se come a un grande. Casi fue el Manchester United a primera hora, casi fue el Arsenal un poco más tarde y al final no fue ninguno de los dos. Solo la victoria del Sunderland en Goodison Park o el empate del Tottenham en casa contra en WBA pudieron sorprender un poco (aunque poco sorprende ya ni para bien ni para mal el Tottenham).

Lo que nos dejó el boxing day fue una serie de detalles que a mi, al menos, me han parecido importantes y que van dándonos pistas del camino que toma la premier:

-Que el Liverpool, a pesar de su increíble y, sí, inesperado, principio de temporada iba a perder con los grandes lo tenía yo clarísimo. Y no porque yo sea una pesimista red supporter (que también) sino porque a la hora de la verdad siempre falla algo. Es cierto que el partido de ayer nada tuvo que ver con el perdió contra el Arsenal. Ayer el Liverpool no mereció perder, pero el caso es que al final lo hizo; y entre otras cosas porque después de un gran comienzo y un dominio excelente del juego, comenzó una inseguridad en la parte de atrás, sobre todo en la salida de balón de Sakho que no consigo explicarme muy bien.
El centro del campo Leiva, Allen, Henderson comienza a funcionar mejor aunque evidentemente todo funciona mejor en Liverpool si está Gerrard. En ataque no hay dudas de que el Liverpool tiene un potencial tremendo, pero claro, también lo tiene el City; que no sólo tiene un equipo titular que mete miedo a cualquier rival, sino que tiene recambio para formar otro once perfectamente competitivo en la Premier. De hecho ayer, hasta que no enfocaron a Agüero en la banda en los minutos finales, yo no reparé en su ausencia.
Lo que está claro es que más allá de que el Liverpool ayer no mereciera perder, el City es en conjunto mucho mejor equipo. Algo que no ocurre con el segundo punto del post:

-El Arsenal: si los partidos del Liverpool contra Arsenal y City se hubieran dado en orden inverso; es decir, si ayer el Liverpool se encuentra al Arsenal que se encontró el West Ham, se lo come. Y es que el Arsenal empieza a cojear, no sabemos si para terminar de caerse o no, pero el caso es que las carencias empiezan a florecer. Está claro que el estado de Giroud y Ramsey no era normal; era una gran noticia para los gunners pero no era normal. El delantero francés lleva más de un mes sin marcar; Ramsey, lesionado ayer, empezaba a dar síntomas de agotamiento y Ozil aparece y desaparece como ya hacía en el Real Madrid. La esperanza del Arsenal pasa por Walcott, que lleva dos dobletes consecutivos y quién sabe si por Podolski ahora que Ramsey está lesionado. El buen momento de Carzorla también debería aprovecharlo Wenger aunque nunca se sabe con el míster. El caso es que, teniendo en cuenta el calendario liguero que se le avecina al Arsenal, mi cerebro imaginó a Cazorla formando pareja con Arteta (en excelente forma también) y a Podolski con Ozil y Walcott por delante. Hasta que vuelva Wilshere claro, que entonces yo sacrificaría a Ozil para algún partido, que tampoco pasaría nada.
El problema básico del Arsenal sigue siendo que se obsesionó con el fichaje de Higuaín en verano y al final se le quedó coja la delantera y como Giroud no recupere su olfato van a venir problemas. Algo parecido a lo que sucedió al tercer punto del boxing day: el Manchester United.

-El ManU renovado con Moyes pero sin renovar dentro del campo tiene un problema de creación de juego que, creo, es la clave que explica su posición en la tabla. El Manchester no tiene problemas para marcar goles. Incluso sin Van Persie, Rooney y Welbeck se apañan muy bien y la grata sorpresa que ha sido Januzaj han ayudado a que la debacle no sea aun mayor. El problema del United está detrás de esa línea: ayer reapareció Fletcher y, saliento desde el banquillo, Carrick. Quizás ahora comience a equilibrarse un poco el juego pero estamos a finales de año y, si bien puede servirles para avanzar en champions, la premier league deberían darla por más que perdida. Lo que no puede ser es que un club se obsesione por un fichaje, que en este caso fue el de Ander Herrera y al final, al no consumarse, se le quede tan descompensada una línea. Tampoco tengo yo tan claro que Ander fuera a suplir exactamente esas carencias pero el caso es que ni Cleverley ni Anderson están al nivel para manejar al equipo. Al final va a haber que pedirle a Scholes que vuelva...otra vez.

-El que parece que sí ha llegado a donde se esperaba es el Chelsea. El Chelsea ya juega como Mourinho espera que jueguen sus equipos; o al menos a mi me da esa sensación. A estas alturas de la película imagino que ya sabréis que yo no soy muy fan de Mourinho; y si no lo sabéis es que nos conocemos poco. Tiene su mérito, eso yo no lo he discutido nunca. Consigue que todos sus equipos adopten sus ideas y las ejecuten casi a la perfección. En el Chelsea no era complicado a decir verdad. El caso es que, a pesar del potencial que tiene arriba, el Chelsea, para mi gusto, juega rácano, con el fútbol y por más que se empeñaron en acumular delanteros, no tiene el potencial goleador que se esperaba. Eso sí, está consiguiendo que Mata pierda un montón de papeletas de ir al Mundial. A cambio, ya va tercero clasificado y luchará por el título, eso seguro. 

jueves, 17 de octubre de 2013

No es fácil ser un seriéfilo cool. Hay varias etapas en la vida de un seréfilo para alcanzar un nivel de coolitud adecuado y, si no lo haces correctamente, puedes convertirte en un seriéfilo vulgar y eso, chavales, es peor que ser relegado a la portería en los partidillos de patio de colegio.
Lo primero que hay que tener es infinita paciencia porque para llegar a ser un seriéfilo respetado hay que tragarse las series más lentas de la historia. Si no llevas el gen de nacimiento puede convertirse en una auténtica tortura. También es importante, una vez has conseguido ver y analizar todas las temporadas de esas series, defenderlas ante cualquier crítico que surja en tu familia, oficina o círculo de amigos. “¿Qué en Mad Men no pasa nada? ¿Cómo te atreves?”. Es cierto que para el “público medio” (entiéndase el concepto sin llegar a insultarme, por favor) Mad Men puede resultar lenta y carente de acción.
Voy a hacer un inciso sobre el concepto “público medio” antes de que yo misma me parezca la persona mas pedante de la tierra: allá por cuarto de carrera mi profesor de realización nos reveló una verdad absoluta, probablemente lo más importante que aprendí en cinco años de comunicación audiovisual: nosotros (estudiantes, profesores y personal relacionado con la comunicación) no vemos los discursos audiovisuales (series, películas o cualquier programa) de la misma manera que lo ve el resto de la gente. Eso es cierto, mal que le pese a mucha gente y por muy pretencioso que parezca. Es verdad que ahora mismo hay muchísima gente que ha desarrollado una educación audiovisual a base de ver muchos productos pero cuando hablo de “público medio” me refiero al resto, a los que ven la televisión y punto y, como mucho, van al cine o se ponen un dvd de vez en cuando. Vemos cosas que otros no ven, entendemos el discurso de una manera distinta y, por tanto, necesitamos de productos distintos que consigan sacarnos de la rutina. No es una virtud ni muchísimo menos; de hecho mi jefa lo llama “estar contaminado”. Dice que estamos contaminados por el trabajo que hacemos y que por eso nuestros ojos ven la televisión de una manera distinta al resto de los telespectadores. Yo lo llamo condena a veces, porque no me resulta nada fácil callarme cuando veo algo que me choca y frases como “ese no debería ser el asesino porque nos estarían dando pistas falsas y eso haría al espectador sentirse engañado con el discurso” no es la frase que un espectador medio quiere escuchar en el sofá de su casa. Al parecer la gente, el “público medio”, ve la televisión para entretenerse y no pensar durante un rato. Lo que yo os diga, una auténtica condena.
Por eso, creo, hay tanta gente que no aprecia Mad Men. Bueno, ni Mad Men ni Breaking Bad, The Wire, A dos metros bajo tierra o Los Soprano. No las aprecian pero tienen que hablar bien de ellas porque es imposible mantener una conversación seriéfila con alguien y confesar que no te gusta Los Soprano. ¿Dónde te deja eso? Está de moda encumbrar Breaking Bad casi al mismo nivel que maldecir el final de Perdidos. Y, ¿qué queréis que os diga? Creo que nos gusta Breaking Bad por encima de nuestras posibilidades. La mayor virtud de esa serie es haber conseguido que la siga viendo a pesar de que no me caiga bien ningún personaje. No es que no me identifique con ninguno, es que les deseo una muerte lenta y dolorosa a cada uno de ellos y, a pesar de eso, sigo con los ojos como platos su evolución. Pero, reconozcamos una cosa: si lo pensamos fríamente no es para tanto. Claro que si lo pensamos fríamente quizás ninguna lo sea. Esa colección de personajes disfuncionales, que no llegan a ningún lado, con los que no empatizas en ningún momento. Claro, que hay gente que piensa que Walter White es un genio, un héroe, un crack...igual el problema lo tengo solo yo.
Cuando te conviertes en un seriéfilo respetado tienes la posibilidad de sufrir una involución y que no pase nada. Me explico: una persona corriente confiesa que está enganchado a, digamos, Pretty little liars y la reacción normal de su interlocutor sería de rechazo. Pero si eres un seriéfilo respetado ver religiosamente una serie cutre para adolescentes es estar de vuelta de todo y reírte de los que la ven en serio, aunque a veces es muy difícil distinguir a unos de otros; todo es cuestión de actitud, al parecer.
El caso es que, como he dicho, la gente normal (vamos a llamarles ya normal a ellos que es en realidad lo que son) ve la televisión para relajarse o entretenerse. Programas del corazón, realities, talent show y demás productos copan las parrillas de televisión; esos programas que a mi me dan la sensación de estar perdiendo tiempo al verlos. Puede que el problema sea que yo no se relajarme ni entretenerme delante de una pantalla. Los días que una no está para series cool, se pone una sitcom (sitcom cool al poder ser) o una serie de esas adolescentes o series light que yo las llamo, que son las que me sirven de relleno cuando mi cerebro no se encuentra en condiciones de discernir los problemas de personalidad de Don Draper.

Así que ya sabéis: introducid en vuestras conversaciones frases como: “es que es tan mala que hay que verla” o “ya no se hacen series como (serie cool)” y empezaréis a ser respetados. O no.