martes, 31 de enero de 2012

Gracias Manolo

Ayer publiqué esto en twitter: "El Sporting es mas que un entrenador,que unos jugadores y unos directivos. El Sporting somos nosotros, los que estuvimos, estamos y estaremos siempre". Y lo mantengo. El Sporting no es, evidentemente, Manolo Preciado, pero si David Barral en la sala de prensa contuvo las lágrimas, algo que ni Quini ni Vega Arango pudieron hacer, es que Manolo Preciado es más que un entrenador en la historia del Sporting.
El presidente del Sporting dijo una gran verdad en la rueda de prensa de despedida: Preciado llegó al Sporting cuando nadie quería coger a un equipo hecho cenizas, roto, sin identidad, sin rumbo, coqueteando a veces con la 2ªB, crispado, desunido.
Mi viaje Madrid-Gijón por aquel entonces me parecía eterno, El Molinón un estadio frío los sábados por la tarde, los partidos aburridos y los jugadores unos desconocidos que, en muchos casos, no sabían qué camiseta vestían. La Mareona, esta afición ejemplar, viajera, ruidosa en la que nos hemos convertido eran un par de olas que rompían contra El Muro hace apenas siete años; El Molinón no parecía un estadio inglés de los antiguos, cerrado, ruidoso, una encerrona para los equipos que lo visitaban. Era solo un viejo estadio en ruinas, restos de lo que había sido años atrás y que nadie sabía si volvería a serlo.
Y todo cambió. En algún momento hace seis años alguien decidió que este club, que esta ciudad se merecía volver a su sitio, a primera, al Bernabeu, al Camp Nou...¡maldita sea, a San Mamés! Nos merecíamos volver a la Catedral del fútbol.
Gijón despertó. Los 500km entre Madrid y Asturias de repente no eran tantos. Y quien dice Gijón dice Soria, Ferrol o cualquier parte de España. Daba igual. Camisetas, bufandas, banderas del Sporting empezaron a verse por todos los rincones, por todos los estadios de segunda. La marea crecía y crecía hasta ser mareona y, no podemos negarlo, de ese cambio de actitud tiene mucha culpa Don Manolo Preciado.
Estábamos dormidos, deprimidos, tristes. Nos habían engañado, nos habían hundido en la más profunda de la miseria. Habían jugado con lo que más queremos, con nuestro club, centenario, hasta convertirlo en un equipo mediocre de media tabla de segunda, sin aspiraciones, sin futuro.
Faltaba garra, actitud, coraje, faltaban ganas y fe en lo que se estaba haciendo. Gracias a Preciado El Molinón comenzó a gritar "y pobre del que quiera robarnos la ilusión". Y llegó 2008, 15 de junio de 2008, y estallamos. Gijón se echó a la calle. Había mas personas esa noche en la ciudad que habitantes tiene censados. Nos abrazamos, reímos y lloramos. ¡habían sido diez malditos años!
El fútbol es terriblemente injusto. La situación del Sporting es muy complicada. Lo lleva siendo desde hace tiempo. Hace algo más de un año Preciado estaba más fuera que dentro del Sporting y ¡zas! empate en Santander en el último minuto, Nacho Cases se convierte en figura, ganamos en el Bernabeu y de repente todo se olvida. Y este año otra vez al hoyo, pero sin más oportunidades para Manolo.
Escribo esto desde el dolor, lo reconozco. Quizás por eso a todas estas palabras les falte precisión, exactitud y les sobren sentimientos. La culpa de la situación del Sporting no la tiene Preciado, va mucho más allá. Es verdad que yo he criticado muchas de sus decisiones como entrenador, pero hay que saber valorar que a veces un entrenador hace maravillas con lo que tiene en la plantilla y que, desde la grada, todos somos muy buenos entrenadores. Si el domingo se gana a Osasuna no será por el cese de Preciado; si se peremanece en primera este año no será por el cese de Preciado; si se desciende a segunda no será culpa suya ni de su cese. Los responsables de la ruina del Sporting hace quince años siguen ahí, tomando decisiones, o más bien sin tomarlas, dejando que las cosas sucedan, al límite.
En el fondo creo que Manolo se marcha aliviado, la situación era insostenible. No se lo que le prometerían en verano para que se quedase; solo se que esta no era la manera en la que Preciado tenía que salir del Sporting.
Y a pesar de todo esto sigo pensando lo que aparece en la primera línea de este post. El Sporting es más que un entrenador y tenemos que levantarnos. Ya sabéis... "revive tus laureles y siempre hacia delante, tu fe nunca decaiga, no debes desmayar".
Gracias Manolo.
Puxa Sporting