miércoles, 20 de abril de 2011

donde dije digo...

Anoche, después de conocer la noticia de que la juez había archivado la acusación contra Marta Domínguez, leí un tweet de Pedro J. Ramírez en el que señalaba al Ministerio del Interior como principal culpable de la persecución que ha sufrido la atleta estos últimos meses. Pero no quedó ahí la cosa: esta mañana, café y periódico en mano (o en monitor en este caso) me encuentro el Editorial de El Mundo titulado: "¿Quién devuelve el honor perdido a Marta Domínguez?" e irremediablemente me viene a la cabeza la portada de Marca del pasado 10 de diciembre que titulaba y acusaba en letras bien grandes: "Marta también era mentira". Ya por entonces esa portada y otras como la del propio diario El Mundo: "¿De reina del estadio a camello del dopaje?" hicieron que me echara las manos a la cabeza; comentarios y titulares como "la traición de la novia de España" o "la cinta rosa yace en el suelo, pisoteada y sucia" dejaban poco margen a la presunción de inocencia. 
La web de El País se hizo eco de aquella noticia con un "Marta Domínguez, en libertad con cargos tras ser detenida por suministrar sustancias dopantes a atletas"; y la edición del As del 10 de diciembre titulaba: "Marta Domínguez, acusada de tráfico de sustancias dopantes". Y yo pregunto...¿era tan difícil ser prudente? Todos sabemos que Marca se caracteriza por esas portadas espectaculares que no dejan indiferente a nadie y que ofenden por igual a aficionados de cualquier deporte y cualquier equipo. Pero...¿qué pasa con El Mundo? Si ya desde el principio tenían claro que, más allá de lo deportivo, todo era una conspiración para manchar la imagen del PP, dada la vinculación de la atleta palentina con el partido de Génova...¿no habría sido mejor esperar, dar un hilo de esperanza a su inocencia? Pues no, porque El Mundo también tiene un gusto exquisito por las portadas llamativas y los titulares impactantes.
Entonces, ¿qué pasa con el editorial de hoy? En la web de Diario Crítico dicen que Pedro J. le ha sacado los colores a Inda pero, ¿no se los está sacando a si mismo también? El mismo periódico que habló de traición y ahora dice que Marta Domínguez ha sido "difamada, vilipendiada y declarada culpable sin juicio alguno". Juzgada por medios que conviven en el mismo edificio y que, pueden tener opiniones distintas en algunos casos, pero que, en esto, mostraron líneas bastante similares. Así que nada, igual antes de dar lecciones hay que tirar de hemeroteca un poquito para evitar disgustos.

lunes, 18 de abril de 2011

El clásico: primer asalto

El sábado, por fin, empezó el maratón de clásicos. Una bendición para los amantes del fútbol y para el resto también, porque así encuentran mesa en cualquier restaurante un sábado por la noche. Pero a lo que vamos...el partido tenía bastante poco interés en lo que a los puntos se refiere. La liga lleva sentenciada desde hace algunas jornadas y, salvo catástrofe, queda poco por decidir (en cuanto al título se refiere, claro). El partido del sábado era fundamentalmente psicológico: el Madrid necesitaba ganar para llegar con la moral por las nubes a la final de la Copa y el Barça quería ganar (o más bien no perder, creo yo) para seguir demostrando "quien manda".
¿Y qué pasa con el empate? Pues depende. El madridismo está desbordante de optimismo y, en circunstancias normales, no sería para menos teniendo en cuenta que fueron capaces de contrarrestar el gol del Barcelona jugando con uno menos, pero el partido tuvo otro tipo de factores que, para mi, nada tienen que ver con lo que se va a ver el miércoles en la final de copa y que, quizás para la moral del madridismo venga muy bien la euforia, pero luego el golpe puede ser tremendo así que, ante todo, prudencia. 
El Real Madrid hizo un partido táctica y defensivamente buenísimo. Muchos reproches al hecho de jugar al contraataque, pero no llegarán por mi parte. A veces te tienes que adaptar al juego del contrario para saber anularlo de la mejor manera posible. Mourinho para eso es un maestro y no le ha salido mal del todo. Quizá eso es lo que quiso hacer en la ida y no se atrevió por asuntos en los que no pienso volver a entrar. El caso es que Pepe de mediocentro funciona. Eso sí, si Pepe jugara en otro equipo (que no sean Madrid ni Barcelona) habría terminado el partido con una amarilla...o dos. Pero el asunto no es ese, sino que el centro del campo del Madrid logró sacar de quicio a Messi, anular a Iniesta y hacer desaparecer a Pedro. De repente, las subidas de Alves ya no eran tan peligrosas y sí las de Marcelo.
Pero cuando hablo de prudencia me refiero a que, en mi opinión modesta y muchas veces equivocada, el Barcelona jugó, siendo generosos, al 60% de su capacidad. Es verdad que el Madrid hizo mucho por anular las piezas claves del Barcelona y lo consiguió en muchos momentos, pero también es verdad que el Barça se dedicó a tocar desde el primer momento como si fuera ganando 3-0, no tenía ninguna intención de ir a por el partido de una manera "agresiva" (entiéndase el adjetivo), algo que no va a suceder el próximo miércoles. Aun así, es bueno para el optimismo madridista el hecho de que Pedro no apareciese en todo el partido, que Iniesta no tocara un balón y que Villa siga teniendo la puntería perdida en algún lugar desconocido...quizás en el mismo sitio que Torres.
Tambiés es bueno para el optimismo madridista el buen estado de forma de Marcelo y Carvalho, la buena actuación de Pepe en el mediocentro y que Cristiano, por fin, le haya metido un gol al Barça, aunque fuera de penalty. Preocupa un poco más, a mi al menos me preocupa, el excesivo individualismo de Di María, que el sábado abusó demasiado y quiso finalizar él todas las jugadas; que, al ir perdiendo la solución sea sacar a Adebayor para lanzar balones largos puede ser más o menos respetable o discutible, pero lo que no termino de entender es que se sustituya a Xabi Alonso que es , probablemente, el mejor haciendo pases de 30 metros.

Pues eso, que el miércoles será otra historia, todo será distinto. Y con esto no digo que imposible, ni muchísimo menos. El empate jugando con diez sirve para subir la moral y esperemos que eso ayude a que el equipo de la cara en la final del miércoles y veamos a Iker de nuevo levantando una copa.

lunes, 11 de abril de 2011

y ahora cambiemos el mundo, amigo, que tú ya has cambiado el mío

Tres horas y media de concierto. Tres horas y media de música, de poesía, de historias...la noche del pasado sábado me reencontré con el hombre que hizo que me enamorara de este género tan castigado y tan poco reconocido que es la canción de autor. A las 20.15 apareció Ismael Serrano en escena. Yo me había prometido no llorar, y duré hasta la segunda canción sin hacerlo.
Empezó con "Vuelvo" y dio gracias por estar en casa, otra vez, aunque sea en la despedida de la gira. Y entonces habló de Madrid, ciudad descrita por él mismo como "invivible pero insustituible", tan querida y tan odiada al mismo tiempo por todo el que la habita y un poquito más gris desde el 11 de marzo de 2004. De esta manera presentó "Fragilidad": primeras lágrimas de una noche llena de emociones.
Han pasado muchos años desde la primera vez que vi a Ismael Serrano en las fiestas del Partido Comunista en Gijón. Yo he cambiado, él quizás también, pero hay algo que siempre permanece y es lo que me hace seguir yendo a sus conciertos y seguir emocionándome con sus letras. El público de los conciertos de Ismael ya no grita y se vuelve loco con cada mención al Che Guevara, hemos madurado, pero no hemos perdido la esperanza, no nos hemos rendido. Por eso "Si se callase el ruido" fue quizás una de las canciones más aplaudidas de la noche porque quizás entenderías que nos queda la esperanza. Muchas canciones del último disco (Te vas, Oxímoron, Vuelvo, Balance, No reconozco...), muchos guiños con Javier Bergia, con el que cantó "Palito de madera", muchas historias alrededor de una ficticia comunidad de vecinos, referencias a Egipto, a la crisis, al paro..."Podría ser", mi canción favorita del último disco de Ismael sonó como el pan nuestro de cada día en el Price.
Pero también muchas canciones viejas: "Caperucita", "Amo tanto la vida", "La extraña pareja", "Ya ves"...lágrimas contenidas una y otra vez; contenidas hasta que llegó "Recuerdo": ¿os había dicho que me había prometido no llorar? Pues es imposible si escuchas a Ismael cantar esta canción. Ni siquiera él pudo reprimir la emoción cuando cantó "Luces errantes" un tema inédito que ha grabado con un coro de niños palestinos, ni él ni su chica a la que se le empapaba la cara de lágrimas al verle cantar y mirarla emocionado desde el escenario.
Lo bueno de los conciertos de Ismael Serrano es que sabes que te vas a emocionar, porque hay canciones obligatorias dentro del repertorio y una de ellas es "Vértigo" y ahí sabes que te toca cantar si es que todavía el nudo de tu garganta no es demasiado grande; pero también sabes que hay momentos de alegría, incluso euforia. "La extraña pareja" es uno de mis momentos favoritos de los conciertos, pero también lo es "Sucede que a veces", esa canción, ni tan nueva, ni tan vieja, que se ha convertido en clásico gracias al entusiasmo de la gente por gritar hoy ceno contigo, hoy ¡revolución! y aplaudir sin cesar el reyes que pierden sus coronas. Y con eso se terminó la primera parte del concierto. Ismael salió de nuevo, cuando ya llevábamos allí tres horitas, cogió una guitarra eléctrica y cantó "Al bando vencido" y dijo "Abril, mes de la memoria y de la República" y el público estalló, porque hemos madurado, pero ahí queda algo todavía. Y después de ese momento nostálgico llegó "Papá cuéntame otra vez" imprescindible entre las imprescindible, un grito a las nuevas generaciones porque ahora el mundo está en nuestras manos y tenemos que trabajar por él: nada de reproches, nada de miradas al pasado y lamentos, ahora nos queda trabajo, lucha y esperanza. Y así se volvió a despedir y se encendieron las luces.
El público, como tantas veces, se mostró reacio a marcharse a la primera de cambio y pidió que saliera de nuevo, y lo hizo. Con el Price encendido y la gente de pie comenzó a cantar "Por fin te encontré" tema inédito que escuchamos en silencio. Y cuando yo, personalmente, no esperaba más sorpresas, Ismael miró al frente y comenzó su Vine del norte buscando... y el público se volvió loco, porque otro de los placeres de los conciertos de Ismael Serrano es gritar "¡¡asesinos!!" en mitad de esa canción. El Circo Price en pie, el público emocionado e Ismael dando gracias una y otra vez, así apuramos la noche que acababa de empezar.

jueves, 7 de abril de 2011

chicos normales y periodistas

Hoy no se habla de otra cosa en internet...al menos yo me he levantado con un nombre escrito por todas partes: Salvador Sostres...y me pregunté: ¿qué habrá pasado? y busqué y busqué hasta que encontré su artículo de opinión titulado "un chico normal" que aparece en la página 21 de El Mundo y que ha desaparecido de su página web. El "chico normal" del que habla Sostres en su artículo es el muchacho rumano de 21 años que asesinó a su novia embarazada y luego se lo enseñó a sus padres por webcam.
Utiliza la expresión "chico normal" porque así es como lo definen sus vecinos (así es como definen todos los vecinos de maltratadores y asesinos cuando les preguntan),pero luego va más allá: repitiendo una y otra vez que no se justifica moralmente un asesinato habla de que el chico también ha vivido un episodio de violencia ya que su difunta novia acababa de dejarle y de confesarle que el niño que estaba esperando no era suyo. En palabras textuales recogidas en el artículo, dice del supuesto asesino: "es un chico normal sometido a la presión de una violencia infinita, una violencia que no por no ser física es menos violenta"
Y es que parece que cinco años de periodismo le dan a uno la capacidad de soltar palabras...bueno, en realidad nuestro amigo no tiene cinco años de periodismo, pero sí una columna en El Mundo. No había tenido el gusto de leer ni escuchar nunca a este señor, será que no leo la opinión de El Mundo ni veo los programas de debate de Telemadrid a menudo, pero salvo llamar la atención no termino de encontrarle el objetivo a este artículo. Insiste en no justificar la acción criminal, pero no asegura que cualquier lector no fuera a actuar igual en su situación, porque cuando te dejan, al parecer, uno no distingue entre el ser y el no ser. Mi parte "favorita" (entiéndase la ironía) es el final: "a veces el amor se convierte en escoria y en desgracia y se abraza desesperadamente a la tragedia". Sí, señores, es lo que ustedes están pensando, el Señor Sostres es un romántico que vive en la Verona que Shakespeare le enseñó.