El sábado, por fin, empezó el maratón de clásicos. Una bendición para los amantes del fútbol y para el resto también, porque así encuentran mesa en cualquier restaurante un sábado por la noche. Pero a lo que vamos...el partido tenía bastante poco interés en lo que a los puntos se refiere. La liga lleva sentenciada desde hace algunas jornadas y, salvo catástrofe, queda poco por decidir (en cuanto al título se refiere, claro). El partido del sábado era fundamentalmente psicológico: el Madrid necesitaba ganar para llegar con la moral por las nubes a la final de la Copa y el Barça quería ganar (o más bien no perder, creo yo) para seguir demostrando "quien manda".
¿Y qué pasa con el empate? Pues depende. El madridismo está desbordante de optimismo y, en circunstancias normales, no sería para menos teniendo en cuenta que fueron capaces de contrarrestar el gol del Barcelona jugando con uno menos, pero el partido tuvo otro tipo de factores que, para mi, nada tienen que ver con lo que se va a ver el miércoles en la final de copa y que, quizás para la moral del madridismo venga muy bien la euforia, pero luego el golpe puede ser tremendo así que, ante todo, prudencia.
El Real Madrid hizo un partido táctica y defensivamente buenísimo. Muchos reproches al hecho de jugar al contraataque, pero no llegarán por mi parte. A veces te tienes que adaptar al juego del contrario para saber anularlo de la mejor manera posible. Mourinho para eso es un maestro y no le ha salido mal del todo. Quizá eso es lo que quiso hacer en la ida y no se atrevió por asuntos en los que no pienso volver a entrar. El caso es que Pepe de mediocentro funciona. Eso sí, si Pepe jugara en otro equipo (que no sean Madrid ni Barcelona) habría terminado el partido con una amarilla...o dos. Pero el asunto no es ese, sino que el centro del campo del Madrid logró sacar de quicio a Messi, anular a Iniesta y hacer desaparecer a Pedro. De repente, las subidas de Alves ya no eran tan peligrosas y sí las de Marcelo.
Pero cuando hablo de prudencia me refiero a que, en mi opinión modesta y muchas veces equivocada, el Barcelona jugó, siendo generosos, al 60% de su capacidad. Es verdad que el Madrid hizo mucho por anular las piezas claves del Barcelona y lo consiguió en muchos momentos, pero también es verdad que el Barça se dedicó a tocar desde el primer momento como si fuera ganando 3-0, no tenía ninguna intención de ir a por el partido de una manera "agresiva" (entiéndase el adjetivo), algo que no va a suceder el próximo miércoles. Aun así, es bueno para el optimismo madridista el hecho de que Pedro no apareciese en todo el partido, que Iniesta no tocara un balón y que Villa siga teniendo la puntería perdida en algún lugar desconocido...quizás en el mismo sitio que Torres.
Tambiés es bueno para el optimismo madridista el buen estado de forma de Marcelo y Carvalho, la buena actuación de Pepe en el mediocentro y que Cristiano, por fin, le haya metido un gol al Barça, aunque fuera de penalty. Preocupa un poco más, a mi al menos me preocupa, el excesivo individualismo de Di María, que el sábado abusó demasiado y quiso finalizar él todas las jugadas; que, al ir perdiendo la solución sea sacar a Adebayor para lanzar balones largos puede ser más o menos respetable o discutible, pero lo que no termino de entender es que se sustituya a Xabi Alonso que es , probablemente, el mejor haciendo pases de 30 metros.
Pues eso, que el miércoles será otra historia, todo será distinto. Y con esto no digo que imposible, ni muchísimo menos. El empate jugando con diez sirve para subir la moral y esperemos que eso ayude a que el equipo de la cara en la final del miércoles y veamos a Iker de nuevo levantando una copa.

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