lunes, 11 de abril de 2011

y ahora cambiemos el mundo, amigo, que tú ya has cambiado el mío

Tres horas y media de concierto. Tres horas y media de música, de poesía, de historias...la noche del pasado sábado me reencontré con el hombre que hizo que me enamorara de este género tan castigado y tan poco reconocido que es la canción de autor. A las 20.15 apareció Ismael Serrano en escena. Yo me había prometido no llorar, y duré hasta la segunda canción sin hacerlo.
Empezó con "Vuelvo" y dio gracias por estar en casa, otra vez, aunque sea en la despedida de la gira. Y entonces habló de Madrid, ciudad descrita por él mismo como "invivible pero insustituible", tan querida y tan odiada al mismo tiempo por todo el que la habita y un poquito más gris desde el 11 de marzo de 2004. De esta manera presentó "Fragilidad": primeras lágrimas de una noche llena de emociones.
Han pasado muchos años desde la primera vez que vi a Ismael Serrano en las fiestas del Partido Comunista en Gijón. Yo he cambiado, él quizás también, pero hay algo que siempre permanece y es lo que me hace seguir yendo a sus conciertos y seguir emocionándome con sus letras. El público de los conciertos de Ismael ya no grita y se vuelve loco con cada mención al Che Guevara, hemos madurado, pero no hemos perdido la esperanza, no nos hemos rendido. Por eso "Si se callase el ruido" fue quizás una de las canciones más aplaudidas de la noche porque quizás entenderías que nos queda la esperanza. Muchas canciones del último disco (Te vas, Oxímoron, Vuelvo, Balance, No reconozco...), muchos guiños con Javier Bergia, con el que cantó "Palito de madera", muchas historias alrededor de una ficticia comunidad de vecinos, referencias a Egipto, a la crisis, al paro..."Podría ser", mi canción favorita del último disco de Ismael sonó como el pan nuestro de cada día en el Price.
Pero también muchas canciones viejas: "Caperucita", "Amo tanto la vida", "La extraña pareja", "Ya ves"...lágrimas contenidas una y otra vez; contenidas hasta que llegó "Recuerdo": ¿os había dicho que me había prometido no llorar? Pues es imposible si escuchas a Ismael cantar esta canción. Ni siquiera él pudo reprimir la emoción cuando cantó "Luces errantes" un tema inédito que ha grabado con un coro de niños palestinos, ni él ni su chica a la que se le empapaba la cara de lágrimas al verle cantar y mirarla emocionado desde el escenario.
Lo bueno de los conciertos de Ismael Serrano es que sabes que te vas a emocionar, porque hay canciones obligatorias dentro del repertorio y una de ellas es "Vértigo" y ahí sabes que te toca cantar si es que todavía el nudo de tu garganta no es demasiado grande; pero también sabes que hay momentos de alegría, incluso euforia. "La extraña pareja" es uno de mis momentos favoritos de los conciertos, pero también lo es "Sucede que a veces", esa canción, ni tan nueva, ni tan vieja, que se ha convertido en clásico gracias al entusiasmo de la gente por gritar hoy ceno contigo, hoy ¡revolución! y aplaudir sin cesar el reyes que pierden sus coronas. Y con eso se terminó la primera parte del concierto. Ismael salió de nuevo, cuando ya llevábamos allí tres horitas, cogió una guitarra eléctrica y cantó "Al bando vencido" y dijo "Abril, mes de la memoria y de la República" y el público estalló, porque hemos madurado, pero ahí queda algo todavía. Y después de ese momento nostálgico llegó "Papá cuéntame otra vez" imprescindible entre las imprescindible, un grito a las nuevas generaciones porque ahora el mundo está en nuestras manos y tenemos que trabajar por él: nada de reproches, nada de miradas al pasado y lamentos, ahora nos queda trabajo, lucha y esperanza. Y así se volvió a despedir y se encendieron las luces.
El público, como tantas veces, se mostró reacio a marcharse a la primera de cambio y pidió que saliera de nuevo, y lo hizo. Con el Price encendido y la gente de pie comenzó a cantar "Por fin te encontré" tema inédito que escuchamos en silencio. Y cuando yo, personalmente, no esperaba más sorpresas, Ismael miró al frente y comenzó su Vine del norte buscando... y el público se volvió loco, porque otro de los placeres de los conciertos de Ismael Serrano es gritar "¡¡asesinos!!" en mitad de esa canción. El Circo Price en pie, el público emocionado e Ismael dando gracias una y otra vez, así apuramos la noche que acababa de empezar.

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