martes, 19 de septiembre de 2017

mi carnet de izquierdas

Estoy a punto de perder mi carnet de izquierdas. Es duro de reconocer pero, en cualquier momento, llamarán a mi puerta y me mandarán entregar mis discos de Ismael Serrano y mi bandera republicana, el póster del Che Guevara y buena parte de mi juventud. 
Ha sido todo muy rápido: de repente, cuando todos criticábamos que la derecha tenía un discurso único e inflexible, nos encontramos con que la izquierda, la verdadera izquierda, también lo tiene. Nosotros, que presumimos de diálogo, de que discutir es enriquecedor, adquirimos, en ciertos temas, una posición a la que, si renuncias o cuestionas en algún punto, terminas expulsada de toda una ideología. 

Hablemos de Cataluña: cuando surge un tema tan polémico como la situación actual de Cataluña es importante posicionarse pronto para poder defender tus ideas de manera vehemente durante más tiempo. La izquierda se ha posicionado a favor. ¿De qué? No lo tenemos claro. ¿Del derecho a decidir? Sí. ¿Del referéndum del 1 de octubre? No se sabe muy bien. A ratos parece que sí y a ratos que no. Y eso que el gallego es Rajoy.
Lo del 1 de octubre no es una cuestión de derecho a decidir ni de democracia. Es una cuestión de legalidad. Y esto no significa que la Constitución española no esté obsoleta, que lo está; ni siquiera tiene que ver con que buena parte del Parlament no considere como suya dicha Constitución. Existe una legalidad dentro de Cataluña que también se han saltado: el reglamento del Parlament y el Estatut. Y ese Estatut lo votaron los catalanes y lo negociaron desde Cataluña. Es decir, que no respetan al Estado, pero tampoco respetan a su patria a la que quieren liberar ni, por supuesto, a los que vivimos en ella. 

Tal y como están las cosas, la media docena de personas que lea esto ya imaginará que servidora, después de perder su carnet de izquierdas, estará a punto de votar al PP. Nada más lejos de la realidad. En cuestiones catalanas, el gobierno central, con el PP a la cabeza, ha actuado de manera prepotente y dejada, como hace con todo, negándose al diálogo y queriendo demostrar que con poder se derriba todo. Un ridículo detrás de otro en sus actuaciones. Nada nuevo.
Pero, ¿qué pasa con la izquierda a nivel nacional? No me reconozco en el "no pero sí" ni en el "sí pero no" en el que han entrado muchos. Parece que muchos han olvidado el circo que se vivió en el Parlament semanas atrás para sacar adelante unas leyes completamente fuera de la legalidad española y catalana y ahora el "es que no les dejan votar" se entona bien fuerte como himno de la izquierda revolucionaria, sobre todo desde sitios a los que no les afecta ni la votación ni sus consecuencias. 
Entonces, ¿qué pasa ahora con mi carnet de izquierdas? Creo que nos están mintiendo desde todas partes; creo que es muy sencillo decir "que les dejen votar" desde otra parte del país o del mundo cuando nadie aquí ha explicado de una manera clara en qué va a consistir ese paraíso llamado República Catalana; no creo que se pueda defender una votación creada desde la ilegalidad y el conflicto, en plan pataleta de niño pequeño. Creo que, si se hacen bien las cosas, si se construye un proyecto de estado y se les explica a los ciudadanos con algo más que el "odio a la España opresora" se podría llevar al Parlamento español y montar un referéndum con garantías democráticas. Yo votaría NO a la independencia de Cataluña pero al menos estaría legitimado el resultado que saliera.
¿Es utópico? Sí, y más con este presidente en La Moncloa pero lo que no es de recibo es saltarse las leyes porque no te gusten. 

Visto lo visto y leído lo leído estas últimas semanas, no tengo esperanzas con mi carnet de izquiedas, así que sólo me queda pediros una cosa: no se lo digáis a mis padres, sería una enorme decepción para ellos. Y ahora os dejo, que ha venido Albert Rivera a abrazarme.