martes, 12 de julio de 2011

responsabilidad romántica o romanticismo responsable

Soy consciente de que me cabreo y me vuelvo a reconciliar con el mundo unas cien veces al día. También soy consciente de que eso a mucha gente le saca de sus casillas. Es algo que no puedo evitar, pero estoy trabajando en ello. Dicho esto, he de reconocer que no cualquiera consigue que me hierva la sangre; solo lo que realmente me importa y preocupa y creo que se puede mejorar consigue alterar mi paz interior. Como a todo el mundo, pensaréis; quizás no me estoy explicando bien.
Cuando empezaron las movilizaciones del 15M escuché a gente de mi edad, con mi mismo salario de mierda resignarse en vez de indignarse: "no va a valer para nada", "se podían ir a su casa", "lo único que quieren es llamar la atención", "eso es un macrobotellón de hippies modernos". Esas cosas son las que hace que me explote el cerebro, pero no es de lo que quería hablar...quizás algún día encuentre las palabras adecuadas para hablar de aquellos primeros días post 15M.
Hasta el momento en que una funcionaria de la Complutense me miró desafiante aquel Junio de 2001 y me dijo "decídete ya", yo no sabía si quería estudiar Periodismo o Comunicación audiovisual. El objetivo era contar historias y al final concluí que contarlas con imágenes me resultaba más atractivo...y más sencillo dado mi don de palabra. Pero el periodismo siempre ha estado ahí, quizás porque ahora no cuento historias ni con imágenes ni con palabras y envidio a la gente que es capaz de hacerlo. Y cuando hablo de periodismo me refiero al periodismo de verdad, al que llaman el romántico. Y aquí es donde aparecen todos mis cabreos con el mundo del periodismo: desde que se ha convertido en un negocio las historias, las personas importan cada vez menos.
Siempre he pensado que los grandes empresarios, los políticos y, por supuesto, la aristocracia, no entienden los problemas de las personas porque no viven en la misma realidad que ellos. A los medios de comunicación (no hablo de los periodistas de a pie, que muchas veces son víctimas a la vez que cómplices) les está ocurriendo algo parecido. Igual todo esto os parece una auténtica tontería sin sentido, igual lo es, pero estoy hablando de responsabilidad. Los medios de comunicación se llaman de masas porque los consumen una masa de personas incalculable. Todas esas personas reciben (recibimos) infinidad de noticias diariamente y muchas de esas personas no tiene ni los medios, ni el tiempo ni la capacidad, en muchos casos, de contrastar cada noticia que reciben. Las noticias que publican los medios (incluso los artículos de opinión en muchos casos) se asumen como ciertas y esto es más que peligroso. En el momento en que se usan los medios con intereses comerciales, políticos e ideológicos, el periodismo pierde toda su esencia. Y con esto no quiero decir que los medios no tengan que tener una ideología, política, deportiva o de cualquier tipo, digo que hay que ser cuidadoso con lo que se publica, que el periodista tendría que ser muy consciente de la responsabilidad, cada vez mayor, que su profesión tiene en la sociedad y que, ante todo, habría que ser muy prudente con lo que se escribe o dice por televisión porque a veces el daño es irreparable.
Quizás a la mayoría todas estas palabras le provoquen risa, indiferencia e incluso algún bostezo, pero a mi me apetecía decirlo, porque respeto y adoro el periodismo y viendo ciertas cosas me cabreo pensando lo bonito que podría ser todo si fuéramos un poco más humanos.

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