lunes, 27 de junio de 2011

achicharrados por vacaciones

La gente siempre me ha mirado raro cuando les digo que odio el verano, pero más de uno ha empezado a darme la razón esta semana. El sol, aparte de sus peligros evidentes y conocidos, provoca que me pique la piel, se me recaliente la cabeza y me duela, me cambie el humor, me impida dormir por las noches y me haga sudar a todas horas...¿qué puede tener eso de bueno?
Si es verdad que el ser humano ha aprendido a adaptarse al clima: paraguas cuando llueve, cadenas en el coche por si nieva...¿por qué en verano no vivimos al revés? Todos, al llegar esta época y estas temperaturas hemos soltado la frase de: "no, es que hasta que no baje un poco el calor es mejor no salir". Pues no salgamos. Que las tiendas abran desde las ocho de la tarde hasta las seis de la mañana. La gente con horario de oficina trabajaría de siete a tres de la mañana, podrían hacer la compra, desayunar fuera y a dormir a las 8am; hasta las cuatro de la tarde, te levantas, te duchas, comes y otra vez a trabajar. Y así hasta  septiembre.
Eso sí sería un "horario de verano" y no el de los bancos.

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