Cuando
estrenaron The Newsroom el pasado junio yo estaba de vacaciones en
Nueva York. Es, probablemente, irrelevante para el desarollo de este
post pero me encanta incluirlo. El caso es que en el hotel en el que
nos alojábamos no tenían HBO y no pude ver el estreno. Así que, en
medio de un habitual insomnio, decidí abrir algunas webs
estadounidenses para leer las primeras reviews. La palabra más
repetida en todas ellas era "pretenciosa" y un sinfín de
críticas negativas hacia la nueva creación del señor Sorkin. A
partir de ese momento decidí no leer nada más hasta no ver la serie
completa.
El
piloto de The Newsroom, en lineas generales, me gustó. Me atrajo,
principalmente, el ritmo del capítulo. Me recuerdo a mi misma
sonriendo delante de la pantalla mientras se sucedían los diálogos
y las escenas.
Es
cierto que The Newsroom no es perfecta, ninguna lo es por mucho que
nos empeñemos en encumbrar series, yo la primera.
Para
empezar desde el primer capítulo las serie nos orienta hacia buenos
y malos. Lo confieso: odio que en una serie me digan quién me tiene
que caer bien y quien no. The Newsroom lo hace desde el principio.
Don es malo, un cabrón, mal novio. Jim es bueno, el novio perfecto
para Maggie y tenemos que quererle al mismo nivel que odiamos a Don.
No digo que los triángulos amorosos no sean necesarios en las series
(triángulo, cuarteto y casi quinteto) pero no me obligues a querer a
unos y odiar a otros. Muéstrame las cosas, sin exageraciones, sin
esfuerzos, y ya decidiré yo de lado de quién me pongo.
Otra
cosa que me decepcionó de The Newsroom, algo en lo que suelen hacer
muchas series, es precipitar las tramas. Poco antes de la finale me
encontré a Don confesando a Sloan su inseguridad acerca de su
relación con Maggie; su sensación de estar perdiendo a su novia. Me
chocó muchísimo esta escena: nunca tuve la sensación, a lo largo
de toda la temporada, de que Sloan podría ser la confesora de Don.
Pero la cosa no se quedó ahí. De repente resulta que Don le lanza
un piropo a Sloan y ella le revela que está enamorada de él.
¿Perdón? ¿Esto de dónde sale?
Sloan
es un personaje que ha ido creciendo capítulo a capítulo y que ha
enriquecido a otros personajes. Sus diálogos con Neal y, sobre todo,
con Mac son de lo mejor de la temporada. Es un personaje con
carácter, amante de su trabajo, luchador con una mezcla
caótico-desequilibrado que lo hace aun más interesante y que deja
al espectador con necesidad de más minutos suyos en pantalla. En
ningún momento de la temporada nos hace indicar que Sloan pudiera
tener algún tipo de sentimientos hacia Don. De hecho, ni siquiera
tenía claro que se hablaran. Menos mal que en la última escena que
tienen juntos Sloan parece volver a ser Sloan y deja a Don más
desconcertado aun de lo que ya estaba.
Y no
nos engañemos, The Newsroom es igual de americana y patriótica que
el resto de las series americanas. En Estados Unidos consideran a
Sorkin un hombre liberal y quizás ha sido criticado por la prensa
especializada americana justamente por meterse en su mundo. A veces
no soportamos que se metan en nuestro territorio y Sorkin se ha
metido de lleno en el mundo del periodismo y, para mi, lo ha hecho
bien. No es tan revolucionaria como parece o como nos han querido
vender. Al final, con alguna excepción, todos los capítulos tiene
su moraleja, su final feliz, su “somos americanos y a pesar de
cometer errores tenemos un gran corazón”. Eso sí, el discurso de
Maggie en el último capítulo sobre la vida precaria de los
periodistas ha sido un auténtico golpe de realidad.
Pero
más allá de todo esto estoy convencida de algo y un artículo en
The Atlantic ha terminado de confirmármelo: el problema de la
crítica estadounidense con The Newsroom, además de su
incursión-intromisión en el mundo del periodismo, se llama Aaron
Sorkin. Los seres humanos tenemos una tendencia enorme a la envidia,
a la crítica fácil; cuando alguien triunfa no es que tenga que
mantener el nivel de sus trabajos anteriores, es que les vamos a
mirar con lupa, pero con una lupa manchada de mala leche. Como dicen
en ese artículo que comento, cuando Sorkin estrenó The west wing
era simplemente Aaron Sorkin; al estrenar The Newsroom ya es AARON
SORKIN y eso son palabras mayores. No es que HBO haya estrenado The
Newsroom, es que HBO ha estrenado “la nueva serie de AARON SORKIN”.
Eso, en mi pueblo, se llama prejuicio.
A mi
The Newsroom me gusta: me gusta su ritmo, sus diálogos atropellados,
sus personajes imperfectos, llenos de dudas y de desequilibrios; me
gusta la estructura de los capítulos, la manera de narrar, de juntar
la realidad y la ficción. Y Nueva York, sí, Nueva York...y una
redacción de informativos...y yo así soy feliz.
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