lunes, 22 de noviembre de 2010

si me propongo el ir a verte...

Lo del viernes pasado no fue una presentación, porque ya nos conocíamos todos. Ni siquiera fue un concierto al uso: fue como quedó claro con la primera canción "La noche Kedada". Era nuestra cita con César desde hace años, esa cita que la música le debía y que el Teatro Lara le concedió. Acudimos puntuales, aunque tuvimos que esperar un buen rato para recibir nuestro premio. César es un tío normal, feliz, por poder dedicarse a la música, agradecido por tenernos allí, pero sobre todo es un chico común, de la calle, capaz de parar un concierto para hacerle una foto al público y subirla a facebook en directo http://www.facebook.com/#!/video/video.php?v=1715582495118&comments Plano y contraplano :) os dejo también la foto que nos hizo http://www.facebook.com/#!/photo.php?fbid=420597212324&set=a.389353192324.161955.725167324
Pues eso nada más empezar...y a partir de ahí, un montón de poesía, risas, canciones, instrumentos extraños con forma de barbacoa y confesiones nocturnas sobre el miedo escénico. Dos horas de versos maravillosos ("verás como al final me moriré sin tenerte"), de ironía pura con La Clave, de amigos maestros como Israel Jiménez o Antonio de Pinto. A la gente allí presente se le notaba (se nos notaba) que llevaba mucho tiempo esperando este día; se sabían todas las letras, se miraban cómplices con sus acompañantes y se cogían la mano o se abrazaban en momentos concretos de la noche. Un abrazo necesitaba yo cuando escuché las primeras notas de "Echarte de menos" y me acordé del día que conocí a César en persona, la primera vez que le escuché cantar esa canción en directo, que ya por entonces era mi favorita, y por un momento, cerré los ojos y me pareció estar allí otra vez, tres años y medio atrás con César cantando solo para mí en el Buho Real. Pero abrí los ojos y allí estaba rodeada de gente con, probablemente, la misma sensación que yo.
Terminó el repertorio del disco con Bienvenida, la canción que le escribió a su chica, pero no fue suficiente para nosotros, así que cogió su guitarra y él solo se marcó un par de temas de los antiguos, de los que a la gente le gusta oir y que sonaban a garito pequeño e íntimo. Genial, indescriptible. Pero como aquello era una fiesta, volvieron a salir los músicos, repitieron "La noche Kedada" y esta vez bailamos como si no hubiera mañana.
La gente salió feliz del teatro por haber visto en directo ese triunfo. César lleva dando gracias desde el viernes. Yo quiero abrazarle.
Hasta la próxima, maestro

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