El clásico empezó hace semanas. De hecho, a veces pienso que nunca se fue. Los Madrid-Barça y Barça-Madrid son eternos. El partido del siglo, el mejor partido de la historia del fútbol. Todos los años lo es.
El Barça llega en buen momento al partido. Parece como si se hubiera tomado las primeras jornadas como pretemporada y es ahora cuando el equipo comienza a funcionar. Aun así, no es el Barça de los dos últimos años, pero quizá el Madrid tampoco lo es y eso es lo que cambia. Messi sigue siendo Messi y Pedro parece que quiere volver a ser Pedro. Todos dicen que Villa no está en su mejor momento. Desde su fichaje estaba claro que no iba a meter tantos goles como en el Valencia porque en el Barcelona se juega a otra cosa, y Villa está jugando a eso. Esto no quiere decir que el equipo contrario pueda librarse de recibir uno, dos o tres goles del guaje en cualquier momento. Puede que esa sea una de las mayores fortalezas del Barcelona. Más allá del tiki-taka, de tener a los dos mejores centrocampistas del mundo, de que Xavi ve huecos y pases donde nadie más y de que a Iniesta sea más difícil robarle un balón que para mi escribir dos frases coherentes, el Barça puede volverse imprevisible. Hay quien dice que existen equipos que han aprendido a jugarle al Barça (Mourinho lo demostró) y que Guardiola no tiene un plan B en caso de que su estilo no funciones. Lo que pasa con el Barcelona es que el plan A tiene tantas posibilidades que te tienes que ver muy mal para tener que recurrir a otro. Messi mete goles, vale. Pedro también, incluso Villa muy a pesar de muchos. Pero es que si un día los delanteros no funcionan o no están Iniesta inventa y resuelve, Xavi se incorpora mete un pase o termina una jugada, Keita entra desde segunda línea cuando menos te lo esperas, Alves se saca un tiro desde su casa que no ve nadie y para colmo ahora parece que también sabe meter pases al hueco. Y si nada de esto funciona, Piqué hace el Alexanco, se pone de delantero y, como hizo contra el Inter, se marca un regate de 9 y marca también. Evidentemente no son invencibles pero para ganar al Barça hay que hacer un partido perfecto, seas el equipo que seas.
El Real Madrid llega con la moral por la nubes, y eso tiene preocupados hasta a los más optimistas del lugar. Mourinho ha conseguido convertir a los jugadores del Real Madrid en un equipo; ha conseguido compromiso, trabajo, esfuerzo. Todos parecen haber multiplicado sus cualidades por mil. Los fichajes, mucho menos dinero que el año anterior, han salido a pedir de boca: han rearmado el equipo y lo han hecho más fuerte al juntarse con lo que ya había. La defensa ha mejorado notablemente respecto a los años anteriores. El día que Pepe esté centrado al 100% en lo que tiene que estar será casi imposible meterle un gol al Madrid. Marcelo se ha convertido en un superjugador. Se sabía que atacaba bien y subía bien, pero es que este año lo está haciendo incluso mejor que en años anteriores y sin descuidar sus labores defensivas. El centro del campo también se ha hecho fuerte. A Xabi le hacía falta una pareja de baile que le diera más confianza, que le permitiera ejecutar su juego sin tener que estar tan pendiente de los errores de los demás. Khedira es el escudero perfecto, lo son el uno para el otro, porque el alemán se incorpora al ataque con muchísima fuerza y llegada. De Cristiano no hace falta hablar. Es el jugador que te puede resolver un partido en un minuto. Le pierde a veces la actitud, sí, pero Mourinho ha conseguido que la mejore dentro del grupo, con sus propios compañeros y eso ya es bastante por el momento. El Real Madrid ahora juega al fútbol, en equipo, con criterio. Ha corregido sus debilidades del año pasado (la defensa,sobre todo) y mantiene su fortaleza en el contraataque. Esta temporada se ve a un Real Madrid capaz de controlar el juego, dominar y tener posesión; pero no ha perdido la capacidad para robar balones y montar un contraataque que puede convertirse en gol en tres pases.
Después de todo este rollo vemos que no se ha aclarado nada, vamos, que es imposible saber cómo va a quedar el partido. El fútbol es imprevisible, pero siempre que hay un partido se apela a la lógica para hacer un pronóstico de un partido. Aquí, mirando las plantillas, la trayectoria, el juego, es imposible saber qué puede ocurrir el próximo lunes. En miapuesta.com se paga la victoria del Barça a 2,17 y el empate y la victoria del Real Madrid a 3,25. En betfair la victoria del Barça se paga 2,16, el empate 3,7 y la victoria del Real Madrid 3,6...y así podríamos seguir mirando y pidiendo pronósticos y, salvo opiniones parciales, no llegaríamos a ninguna conclusión.
Queda claro, por tanto, que el lunes a la once de la noche nadie podrá decir: “Lo sabía”. ¡Viva el fútbol!
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